HOLA AMIGOS


Bienvenidos a mi blog. Este será un sitio dedicado a la raza que me apasiona, el cocker spaniel ingles, y en general a todos los perros, con raza o sin ella. Aquí iré colgando temas relacionados con ellos, con los cocker y todo aquello que me parezca interesante, sobre veterinaria, etología etc...

Encontrarás que algunos artículos sobre el cocker son un poco técnicos, pero la mayoría son para todos los públicos. ¡No te desanimes !



Agradecimiento:

Me gustaría agradecer a todas las personas que nos han ayudado, explicado y aguantado tantas y tantas cosas, y que han hecho que nuestra afición persista.

En especial a Pablo Termes, que nos abrió su casa de par en par y nos regaló jugosas tardes en su porche contando innumerables “batallitas de perros”. Suyas fueron nuestras dos primeras perras y suya es buena parte de culpa de nuestra afición. A Antonio Plaza y Alicia, también por su hospitalidad, su cercanía, y su inestimable ayuda cada vez que la hemos necesitado. También por dejarnos usar sus sementales, casi nada. Y a todos los criadores y propietarios que en algún momento, o en muchos, han respondido a nuestras dudas con amabilidad.

Y, por supuesto, a Rambo, Cibeles y Maripepa, a Chulapa y Chulapita, y a Trufa, como no, y a todos los perros con pedigrí o sin el, con raza o sin ella por ser tan geniales.

Muchas gracias


Te estaré muy agradecido si después me dejas tus impresiones en forma de comentario.

Espero que te guste y que vuelvas pronto.



PARA LA REALIZACIÓN DE ESTE BLOG NINGÚN ANIMAL HA SIDO MALTRATADO




viernes, 24 de noviembre de 2017

TERRIERS; DE LA CAZA A LA CASA


La utilización de pequeños perros para combatir la proliferación de animales depredadores, es un fenómeno que se dió en las islas Británicas y es a los ingleses, a quienes hay que dar el mérito de haber perpetuado la selección de genes en estos perros, que de otro modo se habrían perdido. El hallazgo de restos óseos de pequeños perros estructurados según el modelo del Terrier, demuestran que desde la era de los Celtas vivían perros de este tipo junto con el hombre. También en el antiguo Egipto se ha constatado la presencia de pequeños perros, sin embargo, sería aventurado relacionar el Terrier moderno con estos antepasados suyos. No hay nada que indique que esos perros Egipcios fueron utilizados para la caza y es probable que solamente fueran perros de compañÌa, matarratas de casa y excelentes avisadores, como suelen ser los perros de talla pequeña. 


Podríamos considerar a los Terriers como resultado de una reducción de tamaño operada en sabuesos instalados en las islas Británicas en la época pre-cristiana. Los pequeños perros eran considerados más aptos que los gatos para la captura de roedores y se convirtió en costumbre tener esos pequeños perros en todos los establos, graneros y caballerizas para vigilar y eliminar las ratas.
El terrier fue creado con un objetivo muy particular; el de acabar con el peligro que representaban los depredadores salvajes como zorros y tejones. Para tal fin se hizo una selección genética y como producto de la unión de aquellos pequeños sabuesos, con los pequeños perros de granja se originaron los primeros Terriers. 



Los sabuesos aportaron el olfato, mientras que los perros de granja aportaron valentía y agresividad. Ambos dieron la talla reducida adecuada para permitir la entrada de los perros a las madrigueras. Estos primeros perros cazaban animales, incluso más grandes que ellos por lo que su difusión y popularidad resultó fácil. Durante la conquista de Bretaña por los Romanos, éstos relatan haber encontrado perros locales llamados Agasin, para caza bajo tierra. Los pueblos Teutones utilizaron mucho los pequeños perros cazadores para eliminar pequeños animales nocivos. Tanto en el continente Europeo como en las islas Británicas estos perros eran utilizados en las viviendas, granjas y caballerizas para capturar ratas y ratones y su sola presencia en los gallineros era suficiente para mantener alejados a zorros y tejones. Los cazadores los utilizaban para sacar de sus cubiles a zorros conejos y tejones.


En la edad media se les denominó TERRARS que significa perros de bajo tierra, aunque algunos autores medievales identifican a los terrars como taners, terourers y teryers. Al describir a los terrars se señalaba la existencia de diversos tipos, habiendo variedades de diferente color, diferente manto, diferentes tallas, así como distintas proporciones entre longitud del cuerpo y largo de las piernas. De estos antepasados nacen las actuales razas, en todos tamaños y variedades. Cada condado contaba con su Terrier originario, más que por localismo, por la carencia de transportes y medios de comunicación capaces de facilitar su difusión. 


Hay que tener en cuenta que en esos tiempos los Terriers no eran considerados perros nobles y no tenían los atributos suficientemente atrayentes que impulsaran a un posible comprador a hacer la adquisición. En el Reino Unido ha perdurado siempre el espíritu deportivo y hace algunos siglos, surgieron pasatiempos que tenían al perro como protagonista, combates con toros, con osos, con tejones y peleas entre perros. En poco Tiempo los terriers ganaron notoriedad compitiendo en un nuevo pasatiempo llamado ratting, que simplemente era una competencia de caza de ratas. Entre los aficionados a este pasatiempo, rápidamente llegaron a ser los perros preferidos por su fogosidad, su mortífero mordisco y su innato odio hacia los demás animales, así como su gran resistencia al dolor físico.


El ratting se difundió en el siglo XIX, aunque ya era practicado con anterioridad. Este pasatiempo estaba permitido por las autoridades Inglesas, que veían utilidad en la cría de perros que tuvieran la facilidad de cazar ratas y ratones. En los primeros años del siglo XIX eran empleados para el ratting los Bull Terrier de pequeña talla pero más tarde, el ratting tubo como protagonistas únicamente Terriers puros.

El ratting tenía reglas especificas pero no universales. Cada condado tenía sus variaciones en el reglamento, el más popular consistía, en poner dentro de un espacio circular hecho de madera, cierto número de ratas, normalmente entre cincuenta y cien y un perro, siendo el ganador, el perro que matara el mayor número de ratas en el menor lapso de tiempo. Hubo dos Terriers muy famosos por sus records, el primero, Billy un Terrier color tostado que logró matar en 1823 cien ratas en seis minutos y tres segundos; Jack de color negro y tostado que mató mil ratas en cuarenta minutos. En 1912 la Real Sociedad para la prevención de la crueldad hacia los animales, logró que se prohibieran las competencias. El ratting sigue practicándose clandestinamente en nuestros días en Estados Unidos e Inglaterra. Mientras los Terriers combatían en las ciudades, en el campo inglés los Terriers eran utilizados para cazar. Algunos de ellos era utilizados como apoyo indispensable de las grandes jaurías en el deporte de la caza caballo del zorro. Este tipo de caza se difundió entre la aristocracia como pasatiempo especialmente complejo. Normalmente se utilizaba una jauría de sabuesos para perseguir al zorro y se hizo necesario agregar un número de Terriers cuya tarea consistía en sacar al zorro cuando se escondía en un cubil o madriguera.


Por otra parte en la zona montañosa del norte de Inglaterra, en donde la caza de la zorra y el tejón no era un pasatiempo de pocos, sino una necesidad para protección de corderos y aves de corral, los Terriers eran llevados con correas y liberados en la proximidad de los cubiles, donde estos perros debían atacar a los zorros o tejones tratando de matarlos.


Actualmente existen treinta y dos razas de terriers, la mayoría de las cuáles son de origen Británico y que se agrupan a su vez, según sus dimensiones y su utilización original. Los terriers de talla mediana y grande son, en general, perros que en el pasado se usaban para la caza y en distintos pasatiempos, así como la utilización en la antigüedad para vigilancia de las granjas en Irlanda. Los Terriers de talla pequeña son el grupo de perros en los que la longitud de patas no se ha desarrollado en la misma medida que los demás segmentos óseos, por ello resultan Terriers bajos, representantes de una larga selección encaminada a obtener ejemplares con facilidades para la caza, en determinadas madrigueras. Los Terriers tipo bull muestran la estructura típica del combatiente. Al haber desaparecido los combates entre animales, estos Terrier se han convertido en excepcionales perros de compañía. Los Terriers de compañía son un grupo que se conforma de tres razas, no menos deportivas que las demás. Son perros de pequeña talla como el Yorkshire Terrier, el Black and Tan Terrier y el Silky Terrier. Estos Terriers han abandonado la vida deportiva del perro de campo, ocupado en exterminio de ratas y vapores letales dentro de minas, para vivir cómodamente en casa entre miles de atenciones.


Los Terriers llegan al siglo XXII manteniendo una fogosidad única que los hace preferibles a otros perros para quien desea un compañero despierto y vivaz. Como compañero cotidiano, el Terrier es insuperable y ha sabido abandonar los terrenos de caza y los reñideros para adaptarse a la vida en familia, en la que, por lo general, se siente a sus anchas. Casi la totalidad de las razas de Terriers tienen una excelente relación con los niños, de protección, amistad y juego.


El Terrier es un amigo confiado y debe ser correspondido para no ocasionar problemas y de esta forma, podrá desarrollar facultades inesperadas. Con los Terriers no se puede imponer la mano dura para establecer la relación amo perro ya que suele ser contraproducente, obteniendo resultados contrarios a los deseados y tendremos un perro arisco, mordedor, testarudo y desobediente, cualidades que nos impedirán apreciar los mil matices del carácter de un perro ideal para el hombre del siglo XXI.


Publicado en Perros de Mexico

LAS RAZAS FELINAS



Del mismo modo que ocurre en el caso de los perros, todas las razas de gato que existen hoy en día se originaron a partir de un mismo antecesor salvaje: el gato salvaje africano (Felis lybica). Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en el caso del perro, las razas de gato no presentan grandes diferencias con respecto a su antecesor salvaje. Esto es debido a que en el proceso evolutivo de las razas felinas el ser humano recién en los últimos años está desempeñando un rol importante. Desde el siamés al persa pasando por el abisinio y el angora existen en la actualidad más de 50 razas de gato.

Sin embargo, la variedad de razas de gato es mucho menor comparada con la variedad de razas de perro. Las razas caninas presentan no sólo gran variedad de características físicas, como por ejemplo tamaño y colores sino también tipos morfológicos muy diversos. Por ejemplo tanto un pequinés como un gran danés pertenecen a la misma especie y sin embargo no se parecen en lo absoluto. 


Por el contrario las razas de gato presentan una gran uniformidad general de la forma felina. Por esta razón las razas de gato pueden clasificarse según dos tipos distintos. Uno de ellos es el cobby, que son gatos de cuerpo compacto y robusto, de cabeza ancha y redondeada y generalmente de talla media o superior. Entre los gatos cobby figuran el persa y el himalaya (pelo largo) y el british shorthair y el europeo (pelo corto). El otro tipo es el oriental, cuyos ejemplares presentan la forma de cuerpo opuesta a los cobby. Son gatos muy esbeltos de línea espigada y alargada. La cabeza es alargada y estrecha y son más livianos que los cobby. Las razas más típica del tipo oriental es el siamés.

Por todo lo dicho es posible concluir que la morfología del gato doméstico ha cambiado muy poco desde sus orígenes, a diferencia de lo sucedido en el caso de las razas de perro y ambas cosas se deben a la menor o mayor intervención de la mano del hombre.



En lo referente a las características de comportamiento de las distintas razas de gato, no es mucho lo que se ha estudiado. Por otro lado al igual que en lo referente a las características físicas existe menor variabilidad, en lo que a comportamiento se refiere, entre las distintas razas de gato en comparación con las distintas razas de perro. Además, sobre todo para el público general, aún son poco conocidas las razas de gato existentes en la actualidad. Por tales motivos la descripción de las razas felinas estará tanto orientada al aspecto físico de cada raza como al comportamental. 






jueves, 23 de noviembre de 2017

BEAGLE; HARRIER Y FOXHOUND INGLÉS; TAN SEMEJANTES PERO TAN DISTINTOS (SPANISH & ENGLISH)

 “Hounds at Full Cry,” por Thomas Blinks

El Harrier, el Beagle y el Foxhound inglés son todas razas ancestrales, pero fueron desarrollados para diferentes cometidos. El resultado fue un Beagle de movimientos lentos y de nariz soberbia en un extremo y el todo terreno Foxhound Inglés, que a menudo se olvida de que tiene nariz, en el otro.
El Harrier, como en la mayoría de las cosas, esta justo en el medio.  Es el más antiguo de los tres, ya que, incluso sin  tomar en cuenta sus posibles orígenes griegos, la jauria de Penistone se formó en 1260 en Inglaterra y duró más de cinco siglos.

 "Ch. Windholme's Robino III," Beagle pintado por Gustav Muss-Arnolt, 1905

Aún así, el Beagle se convirtió en el pequeño sabueso más popular en Inglaterra durante la Edad Media. Un perro pequeño que cazaba liebres y conejos, el Beagle era conocido durante el reinado de Eduardo III en el siglo XIV, pero el nombre comenzó a utilizarse en el siglo XV a partir de la antigua palabra inglesa "begle", que significa "pequeño". Y eran pequeños en realidad: De hecho, la reina Isabel I tenía un grupo de Beagles de seis pulgadas. El criterio fue establecido, y se requirió que una jauria fuera lo más adecuada posible y lo más pequeña posible, con sonidos que dieron como resultado lo que se ha descrito como "el excitante grito de la jovial manada".

“Reynal’s Monarch,” Harrier pintado por Edwin Megargee, 1937

 A lo largo de los siglos, las tres razas se han cruzado selectivamente. William Somerville (1675-1742) consiguió algunos de sus mejores Harriers cruzando Beagles de Cotswold con Southern Hounds. Todavía en 1780, un perro llamado Trojan se convirtió en uno de los mejores sementales de foxhound; Curiosamente, fue un descarte de un grupo de Harrier. La sangre de Greyhound también se introdujo en el conjunto de genes del Foxhound para aumentar su velocidad. Más tarde, también hubo un mestizaje entre el Foxhound inglés y el viejo pointer español para mejorar ambas razas. El pointer español era pesado y lento, pero poseía una gran nariz. El Foxhound inglés le dio más movilidad al español, y el inglés ganó habilidad para olfatear.

 Beagle

 Harrier

 Foxhound Inglés

Con el Beagle para la caza menor, a pie y el Foxhound inglés para la caza mayor a caballo, el Harrier se volvió un tanto pasado de moda. El Quarme Pack fue quizás la última de las típicas puras jaurias de West County Harrier, ya que muchas se habían convertido en una combinación de Harriers y pequeños Foxhound ingleses.El Beagle se registró por primera vez en América en 1642, y el primer grupo de Foxhounds inglés era de color negro y fuego propiedad de Robert Brooke en 1650. Brooke fue el primer maestro de los perros de caza en América. Su jauria fue utilizada en el desarrollo del Coonhound Black and Tan de hoy.

 Foxhound inglés (el más pequeño) y Foxhound americano

 Foxhound americano

Black & Tan Coonhound

Ardiente admirador de la caza del zorro, George Washington, junto con otros muchos caballeros de Virginia, importó lotes ingleses en la década de 1770. En 1785, Washington recibió algunos staghounds franceses de Lafayette, a los que agregó algunos perros traídos de Irlanda. Los perros de Virginia resultantes se convirtieron en los antepasados ​​del American Foxhound de hoy, una raza específicamente desarrollada para las diferentes condiciones de terreno y caza del Nuevo Mundo. -D.M.



The Harrier, Beagle, and English Foxhound are all the same ancestrally, but were developed for different game. This resulted with the slower-moving, superbly nosed Beagle at one extreme and the hard-running English Foxhound, who often overran its nose, at the other.
The Harrier, as in most things, was right in the middle. The Harrier is the oldest of the three, since, even if one discounts its Greek origins, the Penistone Pack was formed in 1260 in England and lasted for more than five centuries.
Still, the Beagle became the most popular small hound in England during the Middle Ages. A small dog used to hunt hare and rabbit, the Beagle was well-known during the reign of Edward III in the 14th century, but the name came into use in the 15th century from the Old English word “begle,” meaning small. And small they were: In fact, Queen Elizabeth I had a pack of six-inch Beagles. The criterion was set, and a pack was required to be well-matched and as small as possible, with voices that resulted in what has been described as “the exhilarating cry of the jovial pack.”
Throughout the centuries, all three breeds have been selectively interbred. William Somerville (1675–1742) got some of his best Harriers by crossing Cotswold Beagles with Southern Hounds. As late as 1780, a dog named Trojan became one of the top foxhound studs; interestingly, he was a reject from a Harrier pack. Greyhound blood was also introduced to the English Foxhound gene pool to increase speed. Later, there was also interbreeding between the English Foxhound and the old Spanish Pointer to improve both breeds. The Spanish Pointer was heavy and cumbersome, but possessed a great nose. The English Foxhound gave the Spanish Pointer more mobility, and the English Foxhound gained scenting ability.
With the Beagle for small, foot-handled game and the English Foxhound for large game handled on horseback, the Harrier became somewhat out of fashion. The Quarme Pack was perhaps the last of the typical and pure West County Harrier packs, as many packs had become a combination of Harriers and small English Foxhounds.
The Beagle was first recorded in America in 1642, and the first pack of English Foxhounds was a black and tan pack owned by Robert Brooke in 1650. Brooke was the first master of foxhounds in America. His pack was used in the development of today’s Black and Tan Coonhound.
An ardent admirer of foxhunting, George Washington, along with several other Virginia gentlemen, imported English packs in the 1770s. In 1785, Washington received some French staghounds from Lafayette, to which he added some hounds brought over from Ireland. The resulting Virginia hounds became the ancestors of today’s American Foxhound, a breed specifically developed for the different terrain and hunting conditions of the New World. —D.M.


Publicado en AKC 





POSTERS CON EL ORIGEN DE MAS DE 200 RAZAS


Si alguna vez te has preguntado cuál es la procedencia de tu mascota o de cualquier otra raza de perro, lo que vamos a mostrarte a continuación puede serte muy útil. Y es que hoy vamos a ofrecerte los posters elaborados por la artista malasia Lili Chin.
Con el objetivo de enseñar de forma lúdica de dónde vienen los distintos tipos de perros que existen en el mundo, la talentosa ilustradora asiática ha realizado 21 divertidos carteles que muestran la procedencia de más de 200 canes de todo el planeta. Se trata de la colorida serie “Dogs of the World” (“Perros del Mundo”). ¿Te apetece descubrir más detalles? ¿Te gustaría echarle un vistazo a los posters? ¡Pues no te pierdas nada de lo que te ofrecemos a continuación!

Para Doggie Drawings
Con el fin de enseñarnos de dónde proceden las diferentes razas del mundo, Lili Chin ha creado esta serie de ilustraciones para su propia web, Doggie Drawings, que sirve como guía ilustrada, ya que en ellas aparece la gran mayoría de los perros del mundo pero agrupados por su zona de origen: la Península Ibérica, África, Australia, Rusia, Irlanda, Francia…

Fines benéficos
Lo mejor de todo es que con éste y sus otros trabajos, Lili Chin colabora con diversasprotectoras de animales. De hecho, según afirma la propia artista, ya ha podido donar más de 13.000 dólares para ayudar a otros perros.
























Articulo extraído de ASCAN

miércoles, 22 de noviembre de 2017

QUIEN TIENE UN PERRO, TIENE UN TESORO


Dejan pelo, hay que recoger sus excrementos, ladran, suponen un gasto económico y su utilidad práctica (a excepción de los perros guardianes, policía o pastores) es más bien inconcreta. Pero, también, le reciben a uno con alegría cuando llega del trabajo, suelen estar dispuestos a jugar, se sienten realizados si se les lanza un palo 35 veces y 35 veces se les dice que lo han hecho bien, nunca se irán de casa y acompañan a pasear a su dueño encantados de la vida. En el año 2009, en España había censados 4.720.378 perros, según la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía. Más o menos, uno por cada diez personas. Y eso sin contar a los perros sin papeles. Pero ¿por qué tantas personas tienen perro?, ¿por qué estos animales se han ganado el título de mejor amigo del hombre?, ¿por qué para algunas personas su vida estaría incompleta sin ellos?


“Pues porque nos aportan calidad de vida en muchos sentidos”, explica Sergio Tejedor, educador especializado en aprendizaje y motivación de conducta de animales del hospital Clínico Veterinario de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). “Son un vínculo afectivo, y, además, incondicional”. Una de las mejores credenciales de los perros es su amor y entrega sin condiciones. “Pase lo que pase, tu perro siempre va a estar ahí”, señala Eva Domènec, directora del Centro de Terapia Asistida con Perros (CTAC). “Porque el perro necesita mucho a su dueño, ya que depende de él para alimentarse, jugar... Y lo tolera tal cual es”. Asimismo, los perros son más expresivos y cercanos que otros animales domésticos, como los gatos. Y les encanta la compañía humana. “Hay mucha comunicación e intercambio de afecto. Y son más fiables y manejables que los gatos”, añade Eva Domènec. Sin olvidar que una de las grandes pasiones de los perros es jugar. Algo que, quizás, los seres humanos no practicamos como deberíamos. “Puedes jugar y pasarlo bien con ellos –explica Sergio Tejedor–, lo que te ayuda a liberar tensiones y olvidarte de los problemas”. 


Hay numerosos estudios que avalan los beneficios de vivir con un perro. Por ejemplo, ayuda a reducir el estrés y mejora la salud cardiovascular. Y no sólo por el hecho de que obliga a realizar actividades físicas como pasear, sino por el valor que tiene la relación afectiva. Tras una interacción de unos minutos entre dueño y perro, se reducen significativamente los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Y no sólo en los humanos, sino también en los canes.


La necesidad de disfrutar de relaciones afectivas es fundamental para nuestra calidad de vida. “Y los perros son un vínculo afectivo más”, señala Begoña Gállego, psicoanalista. Permiten vivir el sentimiento de realización que supone querer a alguien. Y la satisfacción de sentir que ese amor es recibido con agradecimiento. Y, aunque quizás sea arriesgado decir que un perro entiende a su dueño, “se puede formar una sintonía emocional básica”. Esa sensación que tienen muchas personas de que su perro sabe cuándo están tristes, alegres o angustiadas. De que les mira a los ojos y… saben lo que les pasa. Pero ¿hasta qué punto un perro puede empatizar con su dueño? Sergio Tejedor asegura que, sin llegar a humanizarlos, “es cierto que los perros notan los cambios anímicos. Pueden identificar estados emocionales básicos, como la alegría, la tristeza o la ansiedad”. Por ejemplo, según un estudio de la Universidad de Goldsmiths, en Londres, los perros detectan cuándo una persona está angustiada.


Esta relación afectiva puede ser muy apacible si el perro (y el dueño) está bien educado. Otra de las ventajas de la relación con estos animales. Aparte de algún pipí ocasional fuera de lugar, la relación puede funcionar sin demasiados trompicones. “Algo mucho más complicado con las personas”, apunta Begoña Gállego. Ya que, aunque no suelen orinar donde no deben, “cada una tiene sus deseos, sus objetivos, sus expectativas. Hay fricciones. El perro mueve la cola siempre que llegas a casa; en cambio, tu pareja puede estar enfadada contigo”. Y recibirte con un gruñido. Cuando alguien que vive solo, una pareja o una familia integra a un perro en sus vidas, también lo integra en su red social. Será un ser vivo que se relacionará con ellos, pero que estará presente en sus relaciones con amigos, familiares u otros dueños de perros. “Ese es otro de los beneficios que aportan los perros”, considera Antoni Bulbena, catedrático de Psiquiatría de la Universitat Autònoma de Barcelona. “Un perro da seguridad y estabilidad, es un punto de referencia en tu red social. Hay estudios sobre la soledad y la relación con los perros que dicen que si una persona está con su perro, aumenta la oxitocina”. Una hormona implicada en los vínculos afectivos que tenemos con otras personas. “Y que no aumenta cuando estás con un perro que no es el tuyo”, añade este psiquiatra que participa en la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud de la Universitat Autònoma de Barcelona, que investiga los beneficios de la convivencia con animales.


Toby, Pancho o Roco dan compañía, son fieles, permiten un saludable intercambio afectivo y se apuntan a todos los paseos y sesiones de juegos. Pero también necesitan cuidados. Y esas obligaciones de aseo, alimentación o visitas al veterinario son beneficiosas para ellos y sus dueños. Especialmente, como explica Sergio Tejedor, “en el caso de las personas mayores, ya que las obliga a mantenerse activas, pues deben cuidar al perro, limpiarlo, sacarlo a pasear…”. Estas obligaciones también pueden ser muy saludables para las personas que se sienten solas. Antoni Bulbena recuerda a un paciente que “pasaba semanas prácticamente sin salir de casa. Desde que tuvo perro, me decía que no es que él sacara a pasear al perro sino que el perro lo sacaba a él”. Un beneficio que va mucho más allá de estirar las piernas y no dejar pasar la vida frente al televisor. Un perro también es un excelente mediador social. Se pueden crear buenas amistades (o algo más) en la hora de paseo del perro, cuando los dueños charlan de sus canes, del tiempo o del Gobierno, mientras sus amigos peludos se persiguen o se olisquean. Sin olvidar que con los perros se habla. Una persona que viva sola tiene alguien a quien hablar, felicitar si hace algo bien, reñir… “El perro está contigo en casa, te da compañía y hablas con él. Hay personas que hablan con sus pajaritos”, apunta Begoña Gállego. Quizás no solucionan la soledad, pero, por lo menos, la alivian un poco.


En opinión de Antoni Bulbena, las personas mayores y los niños son quienes más se pueden beneficiar del vínculo con un perro. “Les demuestra que pueden cuidar a alguien, que pueden asumir una responsabilidad, que son capaces”. Y, en el caso de los más pequeños, también les ayuda a desarrollar el respeto, la empatía y la sociabilidad. Por eso, como señala Eva Domènec, “tantos padres quieren que sus niños tengan un perro o les permiten tenerlo si estos se lo piden. Saben que será algo muy bueno para sus hijos”. En todo caso, añade que es importante que “esa relación la supervise un adulto. No se puede dejar toda la responsabilidad en los niños, porque se pueden desbordar por las obligaciones que exige un perro. Y, claro, si este hace algo mal no hay que decirles: ‘Mira lo que ha hecho tu perro’”. 


Asimismo, los niños con problemas de comunicación mejoran si empiezan a relacionarse con un perro. “Este es un elemento motivador para los niños autistas, por ejemplo, en la terapia asistida con animales”. Y los beneficios que aportan la compañía de los canes para los pequeños no son sólo psicológicos. Un estudio de la Universidad de Kuopio (Finlandia) señala que los recién nacidos que conviven con un perro sufren menos infecciones respiratorias. La explicación que dan los científicos es que el bebé está en contacto con más bacterias, lo que fortalece sus defensas.


Y un perro también puede fortalecer a una familia. “Puede desempeñar un papel muy importante”, explica Begoña Gállego. “Si uno de los hijos se siente algo solo, puede hacer piña con el perro. O el can puede ayudar a dar estabilidad a una pareja sin hijos”. O, si hay mal ambiente en la cena familiar, el perro hace alguna monería o se acerca a la mesa suplicando comida, y ayuda a destensar el ambiente.



Aunque, en ocasiones, la relación con el perro es demasiado humana o dependiente. Perros peinados o vestidos como niñas, que reciben herencias o cuyos dueños no pueden separarse de ellos sin caer en la ansiedad. El perro puede ser como un hijo para las parejas sin descendencia, el amigo que no se tiene para las personas solas, el refugio para quienes están enfadados con la vida… “Hay personas que hablan de sus perros como si fueran sus hijos, y proyectan en ellos sus anhelos”, dice Begoña Gállego. La soledad o la conflictividad de las relaciones humanas hacen que muchas personas esperen que su perro supla sus carencias afectivas. En estos casos, cuando el perro muere, el duelo puede ser muy complicado. 


Begoña Gállego recuerda a una paciente que “sufrió una depresión muy fuerte y sólo se sentía acompañada por su perro. Cuando este murió, pasó por un duelo muy duro. El perro había ocupado el lugar de un buen amigo”. Y Antoni Bulbena comenta los resultados de un estudio sobre la relación de seres humanos y perros: “El 50% de los entrevistados creía que su perro les escuchaba más que su pareja y, si tuvieran que elegir a quién llevarse a una isla desierta, se llevarían antes a un perro que a un ser humano”. Según las investigaciones que está realizando la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud, “las familias con hijos son quienes, en general, tienen menos dependencia con los perros”. Los perros dan muchas recompensas si se les da el trato adecuado. “Pueden mejorar la calidad de vida de una persona, pero también dan mucho trabajo”, señala Sergio Tejedor. “Aunque cada vez más personas son conscientes de lo que pueden esperar de un perro y de lo que deben ofrecerle”. Es un ser vivo que da cariño y compañía pero que también necesita y espera que lo traten como es debido: como a un perro.



Escrito por Jose Andres Rodriguez en La Vanguardia